“La educación sexual es importante a todas las edades, en todos los momentos de la vida y a cada instante. Es fundamental saber gestionar nuestro cuerpo, lo que sentimos y las relaciones que tenemos con nosotros mismos y con los demás.”

 

Cuando me preguntan por qué imparto educación sexual, mi respuesta suele ser siempre la misma “porque no nacemos aprendido. Nacemos sin saber nada, sin tener nada claro y vamos aprendiendo poco a poco por ensayo y error. En la infancia y, sobretodo en la adolescencia, cuando más apoyo debemos tener es cuando sentimos que estamos más solos.

 

La educación sexual se centra en tres objetivos claros como dice Carlos de la Cruz, psicólogo y sexólogo, “aprender a conocerse, aceptarse y expresarse”. Estos son los tres pilares en los que los sexólogos debemos centrarnos para que todo el mundo sepa gestionarse.

 

Actualmente estoy impartiendo formación a niños y niñas de quinto y sexto de primaria en varios colegios. Hasta ahora me he encontrado que sienten muchísima curiosidad. Están súper atentos en la clase, dispuestos a aprender y a absorber todo lo que les cuentes. Por esto mismo también se debe tener cuidado con el lenguaje a utilizar, con la forma y también con el contenido. Es importante que aprendan una sexualidad sana centrada en el respeto y la igualdad.

 

Al llegar al aula ya están súper expectantes. Terminan sabiendo más que tú y muchas veces, te enseñan ellos a ti un montón de cosas. Es fundamental hacer dinámicas con ellos, que participen y que planteen las dudas que tengan. Así interiorizan mejor los conocimientos y se sienten a gusto consigo mismos y contigo, como profesional, también.

 

 

La educación sexual en institutos, con adolescentes, es fundamental. Se encuentran en una etapa de cambios constantes, donde sus hormonas están a flor de piel. No obtienen respuesta a las dudas que se plantean y la solución la intentan buscar en el grupo de iguales, que muchas veces no sabe qué opción proporcionar. Por eso es tan importante una educación dinámica y divertida, centrada en la comprensión y el respeto.

 

Los y las adolescentes sienten que los entiendes, que estás dispuesto a ayudarlo. Te conviertes en un apoyo muy importante en su desarrollo. Sobretodo, porque no se atreven a plantear las mismas preguntas a sus padres que a ti como profesional experto en el tema. Hay que ser atento y cercano con ellos. Ellos te están prestando atención y dedicando su tiempo, así que nosotros debemos hacer lo mismo.

 

La educación sexual con adultos también es fundamental. Normalmente no han recibido ningún tipo de ayuda, de apoyo o de asesoramiento, por lo que necesitan resolver las dudas o cuestiones que han ido acumulando a lo largo del tiempo. Además, suelen ser muy agradecidos y estar muy atentos a las explicaciones que les planteas. Si bien, es cierto que a algunos adultos les cuesta más asimilar los conocimientos que a los niños, por las creencias y mitos que han acumulado en su día a día.

 

Como podéis ver la educación sexual es fundamental a todas las edades. Todos y todas necesitamos un poco de apoyo y de formación para saber un montón de cosas – realizar nuestro trabajo, conducir, preparar la comida, etc. – pues con la sexualidad es lo mismo. Así que animaros, ¡el conocimiento es poder!

 

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